Esta obra, fue apoyada por la Fundación Católica holandesa Kirche in
Not, la cual aportó el capital necesario para poder construir el
edificio y sostener los primeros meses. Durante el primer año de
funcionamiento el gasto era mínimo, ya que los docentes eran todos
voluntarios, lo cual hacía de la labor y del espíritu de la obra
algo emblemático.
En el 2002, el Uruguay sufrió una gran crisis económica que llevó a
que los docentes voluntarios no pudieran seguir en ese régimen ya
que el sostenimiento de sus presupuestos familiares y personales les
llevó a no poder disponer de tiempo libre. El ir incorporando más
alumnos (ya que a medida que pasan de año es necesario ir generando
un nuevo grado) y la realidad de una fuerte crisis económica del
país, fue llevando a que el presupuesto del liceo fuera aumentando.
En el 2003 se recibió la ayuda de una parroquia Italiana, para
cubrir parte del presupuesto del liceo, pero se trató de un aporte
puntual, y el resto del presupuesto fue cubierto por el Arzobispado.
Actualmente, el presupuesto se sostiene con un sistema de
padrinos. |